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OBSERVATORIO DE PARAPSICOLOGÍA

PSI - DEFINICIÓN DE PARAPSICOLOGÍA

Como toda disciplina que pretende la cientificidad, la Parapsicología se ha visto obligada a delimitar su objeto y campo de estudio. Esto, porque abundan las nociones en los imaginarios populares - reforzadas por la industria mediática - que la asocian con el ocultismo y determinados cultos mágicos y religiosos, con el resultado de transformarla en una suerte de costal al que van a parar aquellos hechos insólitos, anómalos y folcklóricos como las sesiones curanderiles, la comunicación con los ángeles, las casas encantadas, la ufología, además de la clásica percepción extrasensorial. La promiscuidad nocional - e incluso conceptual - en el intorno y entorno parapsicológicos, ha contribuido significativamente al subdesarrollo de esta disciplina y a su "puesta en cuarentena" por parte de la Comunidad Científica. A ello se añaden problemas ontológicos, metodológicos, epistemológicos e (inter)institucionales que ameritan un tratamiento más profundo si lo que se quiere es comprender las dinámicas interna y externa del conocimiento científico, así como su entrelazamiento en el espacio - tiempo - sociedad y cultura . En lo que sigue, nos limitamos a presentar algunos alcances conceptuales sobre la materia.

ALCANCES CONCEPTUALES.-

DEFINICIONES DE PARAPSICOLOGÍA: VARIOS AUTORES.

METAPSÍQUICA/PARAPSICOLOGÍA en JOSÉ FERRATER MORA (Filósofo, Diccionario de Filosofía).

METAPSÍQUICA. Se llama metapsíquica
o también parapsicología al
estudio de ciertos fenómenos psíquicos
no incluidos habitualmente en la
psicología: telepatía, mediumnismo,
clarividencia, telequinesis, "fantasmas
de los vivos", "comunicaciones con
los muertos", materializaciones, etc.
Estos fenómenos son a veces simplemente
negados. Otras veces se consideran
como procesos imperfectamente
conocidos, pero reductibles en
principio a las bases comúnmente
aceptadas de la psicología. Otras veces,
finalmente, se admiten unos ciertos
tipos de fenómenos (como el mediumnismo
y aun la telepatía), pero
se niegan radicalmente otros (como las materializaciones y especialmente
las "comunicaciones con los muertos").
En todo caso, en la medida en
que se acepta una metapsíquíca o
una parapsicología (incluyendo en
ésta una parapsicofísica, que atiende
a las manifestaciones materiales de
lo metapsíquico ) se admite a la vez
la posibilidad de un estudio científico
de los citados fenómenos, aun
cuando al mismo tiempo se suponga
que las bases científicas de las cuales
se parte o que simplemente se
buscan han de ser de índole distinta
de las de la ciencia natural y aun
de las de las "ciencias del espíritu".
La metapsíquíca no puede confundirse,
pues, simplemente con el espiritismo,
y aunque a veces hayan
coincidido en otras ocasiones se ha
revelado entre ellos una gran oposición.
Para no citar más que un caso
conocido, recuérdese la lucha entre
las "iglesias espiritistas" de Inglaterra
y la Society for Psychical Research,
a la cual pertenecieron "creyentes
espiritistas", pero también y
sobre todo científicos interesados exclusivamente
en comprobar los hechos
y en averiguar si eran o no réductibles
a los principios de las ciencias
naturales. La investigación metapsíquíca
es, desde luego, muy antigua,
pero sólo aproximadamente desde el
siglo xviii ha habido un estudio atento
y explícito de estos fenómenos.
Según Charles Richet, los cuatro períodos
en que puede dividirse la
metapsíquíca son: el período mítico
(hasta Mesmer, 1778); el período
magnético (de Mesmer a los hermanos
Fox, 1847); el período espiritista
(de los hermanos Fox a William Crookes,
1847-1872) y el período científico,
desde Crookes hasta la fecha.

La época de Richet debía de comenzar
un quinto período, el período
clásico. El llamado "ocultismo" ha
sido integrado también en la metapsíquica
o parapsicología, llamándose
muchas veces genéricamente a estos
fenómenos "fenómenos ocultos".

En general, puede decirse que el supuesto de todas estas investigaciones es la admisión (o, por lo menos, la posibilidad
de admisión) de que lo
psíquico no es coextensivo a lo orgánico ni réductible a él, sino que puede "desligarse" de lo orgánico y "subsistir" independientemente, ya
sea como un "fluido psíquico" común o bien como un "espíritu individual".

Algunos consideran que el "espíritu
individual" puede ser equiparado con
el "alma" (VÉASE), pero la noción
clásica de ésta en tanto que substancia
no es fácilmente réductible
a su noción puramente "empírica".
De ahí la oposición de la ortodoxia
católica al espiritismo y la cautela
adoptada en la cuestión de la "investigación
psíquica" y de la "metapsíquíca
científica". La cuestión del "quién" y del "qué" de lo metapsíquico
es, desde luego, fundamental
para entender el problema y someterlo
a un definido tratamiento filosófico.
Hemos examinado detenidamente
el asunto en otro lugar (Cfr. El sentido de la muerte, 1947, págs. 325- 43). Limitémonos a hacer constar
ahora que ha habido por parte de varios filósofos contemporáneos un
interés particular por los citados fenómenos,
ya sea como tema de estudio, ya sea porque de algún modo
rozaban sus propios intereses filosóficos.
Es el caso de Bergson, James,
Driesch, Oesterreich, Keyserling.
Otros investigadores de lo metapsíquico,
psicólogos o físicos, son Crookes,
F. W. H. Myers, P. Janet, E. Boirac,
Charles Richet, Max Dessoir, Cari
du Frei, Oliver Lodge, W. J. Crawford,
Th. Flournoy, E. Bozzano, etc.
En la actualidad, las investigaciones
más significadas en el campo de
la metapsíquíca —a la cual hoy se
prefiere llamar parapsicología— se
han realizado a base de los experimentos
sobre la llamada "percepción
extrasensible". Tanto Whateley Carington
y sus colaboradores, del Trinity College (de Cambridge University), como J. B. Rhine y los miembros
del Laboratorio de parapsicología
de Duke University (North
Carolina, EE. UU.) han insistido en
la importancia que tiene para la parapsicología
la demostración de que, por ejemplo, se "adivinen" naipes que
no se ven ni de los cuales se tiene
ninguna percepción sensible ordinaria,
en una proporción mayor de lo que podría deducirse del mero azar.

Los experimentos de "adivinación", que al principio se relacionaban con
los fenómenos telepáticos, cobraron poco a poco una importancia considerable
cuando, variando las condiciones de la experimentación, pareció
que el adivinar no dependía del hecho de que otra persona estuviera viendo el naipe, sino que podía hacerse sin intervención de otra persona
(y aun con naipes cubiertos que sólo se descubrían una vez establecido por "percepción extrasensible" el orden
de una serie dada). A estos experimentos se unieron luego los de la llamada psicokinesis, o "influencia"
ejercida por la voluntad sobre un proceso mecánico como el de arrojar dados (aun arrojados mediante una máquina construida al efecto y sin
intervención humana directa). También pareció que se podía "influir"
sobre los resultados en proporciones
mayores que las permitidas por el
puro azar. Estos dos procesos no parecían,
por lo demás, independientes
uno del otro, sino ligados por lo que
se ha llamado la facultad "psi" ( "psíquica",
"parapsicología") de la persona.
Naturalmente, tales experimentos
han sufrido muchas críticas. Apenas
ninguna de ellas se ha referido
al cuidado de la experimentación,
sino a la interpretación de los resultados.
Para algunos autores, se trata
simplemente de un fenómeno todavía
no bien estudiado, pero que no hay
ningún motivo para suponer que no
puede incluirse dentro de la psicología
"ortodoxa". Alguno, como el matemático
Rudolf von Mises, ha señalado
que los resultados obtenidos en
Duke University no han establecido
el hecho de la percepción extrasensible.
Por un lado, dice von Mises
(en la reunión de la American Association
for thé Advancement of Science,
celebrada en Nueva York en
1950), sería posible imaginar un sentido
prácticamente desaparecido (como
está en camino de desaparecer en
el hombre el olfato) que explicase el
buen resultado obtenido.

Pero, por otro lado, von Mises señala que el barajar los naipes no asegura que el resultado sea una serie puramente
"azarosa". Como cada "adivinador" tiene un "modelo serial" a base del cual enuncia el orden de los números o de las figuras, no es imposible que
en muchos casos haya lo que se
llama "resonancia matemática" entre el sujeto y el orden dado. A esto ha replicado Rhine que la percepción extrasensible no es un hecho normal,
sino justamente excepcional e inestable, y que bastan algunos casos en los cuales la desviación del número
de posibilidades que el puro azar permite
sea muy grande, para que los
•casos en cuestión sean significativos.

De un modo similar, G. Spenceï
Brown (op. cit. en bibliografía) ha
indicado que los datos proporcionados
por las investigaciones metapsíquicas
pueden ser interpretados como
contribuciones a la imagen experimental
de la probabilidad pura. En todo
intento de efectuar distribuciones al
azar, proclama dicho autor, pueden
tener lugar "desviaciones" (o "inclinaciones")
que, al final, y antes de
que se repare en ellas, pueden alcanzar
una proporción muy considerable.
Ello explica que se obtengan en investigación
metapsíquica resultados
que los parapsicólogos creen que constituyen
una demostración de la telepatía
y que pueden no ser sino resultado
de la mencionada acumulación
de "desviaciones".
De la extensa literatura sobre metapsíquica
e investigación parapsicológica,
destacamos William Crookes,
Psychic Force and Modern Spiritualism,
1871. — Id., id., Researches in
Spjritualism, 1874. — Gurney, Myers
y Podmore, Phantasms of the Living,
2 vols., 1886. — Carl du Frei, Die
Entdeckung der Seele durch die Geheimwissenschaften,
2 vols., 1893. —
Frank Podmore, Apparitions and
Thought-Transference, 1894. — Id.,
id., Studies in Psychical Research,
1897. — id., id., Modern Spiritualism,
a History and a Criticism, 2 vols.,
1902. — E. von Hartmann, Der Spiritismus,
2 vols., 1895. — F. W. H.
Myers, Human Personality and its
Survival of Bodily Death, 2 vols.,
reimp., 19Θ1. — Oliver Lodge,
Lifer and Matter, 1906. — Id., id.,
Man and the Universe, 1908. —
Id. id., The Survival of Man, 1909.
Id. id., Reason and Belief, 1910. —
Id. id., Beyond Physics; or thé Idéalisation
of Mechanism, 1930. — Id.
id., My Philosophy, 1933. — E. Boirac,
L'Avenir des sciences psychiques,
1907. — Id. id., La Psychologie
inconnue, 1915. — William F.
Barrett, Psychical Research, 1911. —
Id. id., On the Threshold of the Unseen,
1917. — W. J. Crawford, The
Reality of Psychic Phenomena, 1915.
— Id. id., Experiments in Psychical
Science, 1919. — Max Dessoir, Vom
Jenseits der Seele. Die Geheimwissenschaften
in kritischer Betrachtung,
1917. — T. K. Oesterreich, Grundbegriffe
der Parapsychologie, 1921.

— Charles Riebet, Traité
de Métapsychique,
1922 (trad, esp.: Tratado
de metapsíquica, 1923). — Hans
Driesch, Parapsychologie, die Wissenschaft
von den "okkulten" Ercheinungen,
1932. — H. Keyserling, K.
Hardenberg, K. Happich, Das Okkul-te, 1923.

— Emil Mattiesen, Das persönliche
Uéberlében des Todes. Eine
Darstellung der Erfahrungsbeweise,
2 vols., 1936. — W. Whately Carington,
Telepathy: an Outline of Its
Facts, Theory and Implications, 1945.
— Id., id., Matter, Mind and Meaning,
1949. — J. B. Rhine, The
Reach of the Mind, 1948 (trad, esp.:
El alcance de la mente, 1957). — Id.,
id., Extra-Sensory Perception, 1940.
— New World Of Mind, 1954. —
— C. M. Heredia. Los grandes espiritistas
y los fenómenos metapstquicos,
1946 (prólogo de F. María
Palmes).—A. Flew, A New Approach
to Psychical Research, 1953. — C.
D. Broad, Philosophy and Psychical
Research, 1953. — Id., id., Lectures
on Psychical Research, 1962 [The
Perrott Lectures. Cambridge, 1959-
1960]. — D. J. West, Psychical Research
To-Day, 1954. — S. G. Soal y
F. Bateman, Modern Experiments in
Telepathy, 1954. — C. C. L. Gregory
y A. Kohsen, Physical and Psychical
Research. An Analysis of Belief, 1954.
— Y. Castellan, La métapsy-chique,
1955. — R. C. Johnson, Psychical
Research, 1955. — Joseph de Tonquédec,
S. J., Merveilleux métapsychique
et miracle chrétien, 1955. — René
Sudre, Traité de parapsychologie.
Essai d'interprétation scientifique des
phénomènes dits merveilleux. Leur
intégration dans la biologie générale
et la philosophie de l'évolution, 1956.
— T. B. Rhine y J. G. Pratt, Parapsychology:
Frontier Science of the Mina.
A Survey of the Field, the Methods,
and the Facts of ESP and PK Research,
1957. — Michael Scriven,
"The Frontiers of Psychology, Psychoan
a ly sis, and Parapsychology', en
Frontiers of Science and Philosophy,
1963, ed. R. G. Colodny [University
of Pittsburgh Program in the Philosophy
of Science, 1]. — El libro de G.
Spencer Brown a que nos referimos
en el texto es: Probability and Scientific
Inference, 1951.
Véanse especialmente las colecciones:
Psychische Studien, Revue Métapsychique,
Proceedings de la Society
for Psychical Research (fundada en
1882; hay además de los Proceedings,
el Britísh Journal of Psychical Research)
Proceedings de la American
Society for Psychical Research, Journal
of Parapsychology.

En la foto: Fil. José Ferrater Mora

Fuente: Ferrater Mora, José: Diccionario de Filosofía. Tomo II (L-Z). Editorial Sudamericana. Argentina. Pp. 191 - 2.

 

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